martes, 22 de agosto de 2017

El modern jazz, la encrucijada perfecta

El Modern jazz, ése excitante cóctel de Jazz, Latin, Blues, Rhythm and Blues... e incluso hasta de Funk y  Soul Jazz, es el protagonista de hoy en Sensaciones sonoras.  Nuestro buen amigo Foolkiller, degustador obsesivo de estos sonidos, nos trae hoy , su interesante visión sobre esta elegante rama del  Jazz. Y además, no regala una maravillosa playlist, que incluye un pequeño muestrario de toda la inmensidad de músicos, bandas y estilos que encierra el Modern Jazz y que tanto influyó a uno y otro lado del Atlántico:“Modern Jazz: la encrucijada perfecta”

El modern jazz, la encrucijada perfecta, por "mr. Foolkiller"

En la primera mitad de los años 50 el Jazz vivió en su seno otra revolución musical como prolongación a la que se vio a comienzos de la década anterior. Si en los primeros años 40 el Bebop surgió como reacción al swing y a las big-bands que lo representaban, en los primeros años 50 hubo una ruptura entre el Jazz anterior, llamado Trad Jazz —aunque el Bebop ya significaba un antes y un después— y una renovadora y refrescante visión del mismo: el Modern Jazz. Etiqueta amplia que engloba tanto el Cool Jazz y el West Coast Jazz y que se desarrollaron en la Costa Oeste sobre todo —en una línea continuista del lado más ligero del Bebop con influencias del swing— y el Hard Bop o también llamado East Coast Jazz por surgir al otro lado y desarrollarse sobre todo en Nueva York. El Hardbop significaba una réplica más dura y purista del Jazz más negro a las corrientes más blandas de la costa oeste. 

Pero el Modern Jazz fue más allá de ser una revolución y ruptura en lo musical simplemente. Si ya en el Bebop sus genuinos representantes —Charlie Parker, Dizzy Gillispie, Thelonious Monk...— iniciaron una labor de "ennegrecer" el Jazz ante la "blancura" que suponían las big-bands dirigidas sobre todo a un público de fácil oído, el Hardbop fue otra vuelta de tuerca más en la dirección de los padres del Bebop. El Hardbop está lleno de Jazz pero también lo está de Blues y de Góspel y también de otra gran influencia que hereda del Bebop, el Afro Cuban Jazz con el que ya había tenido fusión con músicos latinos como Machito, Tito Puente Mario Bauzá o el maravilloso Cal Tjader, entre otros, músicos la mayoría procedentes de Cuba y que residían sobre todo en el barrio latino de Nueva York. El Hardbop se convierte entonces en el crisol donde se mezclan el Blues, el Gospel, el Jazz, los ritmos africanos vía Cuba o Antillas y los ritmos propiamente latinos que poblaban las calles de Brooklyn.

Por tanto el Modern Jazz —o Mod Jazz como se le llama abreviadamente desde hace pocos años por su identificación con la excitante y maravillosa Escena Modernista londinense de finales 50— es un elegante y sofisticado cóctel musical al que el Trad Jazz no podría haber llegado nunca. Su cuna fue sobre todo Nueva York y sus clubes, principalmente la sede del Birdland Club, con claras reminiscencias en su nombre de Charlie "Bird" Parker. En esta ciudad Art Blakey y sus Messengers, Cannonball Adderley, Jimmy Smith —genio del órgano Hammond B3—, Kenny Burrell, Freddie Hubbard, Stanley Turrentine, Lee Morgan, Lou Donaldson, Horace Silver... iniciaron, en palabras de Art Blakey, un movimiento de vuelta a sus orígenes, sobre todo articulados en cuartetos y quintetos, muy alejados de la inmensidad de una big-band. Sus grabaciones, tanto en clubes como en estudio, fueron impresas en vinilo dentro de las maravillosas carpetas de sellos como Blue Note —sello neoyorkino permeable a influencias blueseras— y Prestige, también de Nueva York.

Con semejante encrucijada de estilos y corrientes musicales y sociales era inevitable que el Modern Jazz no se quedara sin más en el Hardbop y así, de éste, eclosionaron dos estilos musicales que vertebraron la escena musical de los años 60: el Funky o también llamado Groove y el vibrante y contagioso Soul Jazz que iluminó las pistas de clubs Modernistas en Inglaterra.

Si bien los principales ideólogos del Bebop no veían con buenos ojos que el  Rhythm and Blues sedujera hasta atrapar a muchos de su músicos, el Modern Jazz, el Hardbop sí se dejaron atraer por este excitante estilo al que tanto deben el Soul y la música británica de los años 60. Eddie "Lockjaw" Davies, Willis Jackson, Shirley Scott —magnífica instrumentista del Hammond...— combinaron estos dos estilos sin los cuales es muy difícil entender toda la escena musical que vino después y que cruzó el océano para quedarse en los clubes que llenaban desde mediados 50 el Soho londinense.

He escrito en palabras de sus mismos creadores que el Modern Jazz, y el Hardbop en concreto, significaba una vuelta a los orígenes del Jazz en cuanto a su negritud. Y esto fue cierto en lo que corresponde a lo estrictamente musical pero no a un importante detalle que los diferenciaba de sus antecesores, esto es, la estética, su vestimenta e imagen. Trajes impolutos, refinados, elegantes, con clase; peinados con perfectos acabados. Todo este pulcro conjunto bien podría lucir en una reunión social de donde ellos sacaron su referente: la rica y estilosa Ivy League americana. No hace falta más que ver las portadas de los sellos antes mencionados o sesiones de fotos de los músicos para darse cuenta que el Modern Jazz además de música era una actitud ante la vida desde la estética: trajes de 3 botones bien cortados, corbatas estrechas, camisas de gemelos a medida, gafas oscuras en humeantes clubes.. Aceptado esto, es sencillo trazar una línea entre la Ivy League, el Modern Jazz y el Soho de Londres para entender lo que en éste último se iba cociendo hasta explotar en 1.958.

Hasta aquí una breve introducción al Modern Jazz —o Mod Jazz— que espero haya surtido el efecto necesario para que te sumerjas en esta fantástica sesión musical de Sensaciones sonoras en Spotify, titulada Modern Jazz: la encrucijada perfecta” 


sábado, 19 de agosto de 2017

Modern Northern Soul (2015, Acid Jazz)

Lo descubrí hace más o menos un año, mientras buscaba desesperadamente nuevos discos de Modern Soul, esa variante de la música negra que ahora me tiene absorbido, y de repente me topé con él. Modern Northern Soul. Vaya título, me dije. Qué osadía, pensé. ¿Cómo se pueden atrever a poner la etiqueta Modern, a un concepto tan purista y definido como el del Northern Soul

Pero mira por dónde, quizás por esto cogí entre mis manos esta recopilación de soul británica para echarle un vistazo. Estaba producido por el sello británico Acid Jazz. Un punto a su favor, ya que la discográfica de Eddie Piller y Gilles Peterson siempre se ha caracterizado por su buen gusto para con el soul y los sonidos de raíces sesenteras. Había salido a la venta en el verano del 2015 y los temas que incluye se habían grabado entre el 2004 y el 2012, por lo que desde luego si que era un disco “moderno”, aunque con muchas raíces añejas. 

Repasando la contraportada ya se apreciaban algunas referencias indispensables de la escena soul británica del momento, como por ejemplo New Street Adventure , Andy Lewis y Paul Weller. Pero además, aparecía una sorprendente colaboración del soulman americano Dean Parish, todo un clásico de la escena northern soul. Referencias que sin duda me animaron a escuchar aquel disco autoproclamado como “Modern Northern Soul”


Y amigos...así era. Tras la primera escucha descubrí un excitante disco de soul. Vibrante, bailable, y tremendamente emotivo. Soul de raíces sesenteras, con una querencia muy especial por la elegancia del soul de Chicago y las trepidantes y adictivas melodías del sonido Motown. Irresistible e ideal para las pista de baile. Repleto de vocalistas intensos, vientos bulliciosos, y ritmos poderosos, sin dejar de lado la elegancia vocal, los cuidados arreglos y sobre todo las grandes e inmensas melodías que desbordan emoción por los cuatro costados. Un cóctel muy efectivo que a lo largo de los tiempos ha protagonizado muchas sesiones de northern soul

Como decíamos al principio, sorprende la aparición de Dean Parish, soul man americano de los 60, y uno de los muchos protagonistas de la escena northern soul, que aquí se marca junto a Lord Large en pleno 2006, un temazo que parece provenir de aquella maravillosa escena soul de Chicago de mediados de los 60. Su “Left Right & Centre” es una auténtica gozada, un adictivo llenapistas para la allnighter más alborotada. Sin duda, uno de mis grandes descubrimientos del disco. Pero es que algo similar ocurre con esa otra sudorosa píldora de pasión desenfrenada titulada From Now On, que interpreta el sueco Magnus Carlson.¿De dónde ha salido este hombre? O con esa maravilla, algo más pausada y orquestada, que se titula Nobody in the World interpretada por Tony Christie, cantante y actor británico de los 60 y 70, recuperado para la causa por el sello Acid Jazz, y que aquí demuestra su solvencia como elegante vocalista. Al igual que la cantante sueca Jasmine Kara, que en “Ordinary Joe” parece imbuirse del espíritu de Mary Love o Brenda Holloway para demostrarnos su suprema elegancia vocal en este precioso tema de cuidados arreglos. Un sonido elegante y envolvente que volvemos a encontranos en Can't Get You Out of My Head del grupo británico The Third Degree o en la vibrante Fahrenheit de The Dilemmas. 

Pero en esta gratificante sesión de soul moderno, también hay cabida para punzantes ritmos, herederos del sonido Motown más trepidante, como demuestran Lord Large & Clem Curtis con su Stuck in a Wind Up, los israelís Men of North Country con su intenso Mirror Man y The Filthy Six con la exquisita Girlfriend, una pequeña maravilla con sinuosos toques jazzys y un estilo rítmico y vocal que nos recuerda muy mucho a los fantásticos Spinners.

¿Y qué vamos a decir de Andy Lewis que no hayamos dicho en otras ocasiones? . Are You Trying to Be Lonely, con el poderío vocal de “mister” Weller me sigue pareciendo arrolladora, y See You there una de los temas más bonitos y emocionantes que ha dado el soul británico en los últimos tiempos. ¿Y de New Street Adventure? Pues que quizás sean la mejor banda de este tipo de soul británico, junto a Stone Foundations de los que muy pronto habaremos por aquí. 

Como veis, una recopilación de soul británico que cumple con creces, y que me atrevo a decir que haría las delicias de cualquier amante del northern soul, pero claro, siempre y cuando se atreviera a escucharla.

martes, 15 de agosto de 2017

Bossa Nova: algunos ilustres olvidados

Releyendo el fantástico libro de Ruy Castro, Bossa Nova, la historia y las historias” es difícil, por no decir imposible, no caer en la tentación de recuperar y degustar, una y otra vez, esos viejos vinilos que atesoran el encanto embaucador y sensual de aquel sonido. Discos interpretados por ilustres personajes del género, como Joao Gilberto, Antonio Carlos Jobim, Astrud Gilberto y Wanda Sa, por poner algunos ejemplos. Clásicos entre los clásicos de la bossa nova y la música brasileña en general, y asiduos protagonistas de Sensaciones Sonoras a lo largo de estos años, que hoy vamos a dejar en un segundo plano. 

Porque en la gestación, irrupción, y desarrollo de la bossa, a finales de los 50 y primeros 60, participaron “otros tantos” conjuntos e intérpretes, que a pesar de habernos dejado un buen ramillete de exquisitas melodías, con el tiempo han ido quedando algo arrinconados y olvidados. 

Y como ya sabéis, que una de nuestras grandes debilidades, siempre ha sido intentar rescatar del anonimato esas pequeñas gemas olvidadas, aquí os traemos una cuidada selección de aquella atemporal y exquisita bossa nova, que incluiremos dentro de nuestras sección de Sensaciones sonoras en Spotify

Una sesión muy especial, que arranca con esa pequeña maravilla titulada Cavaquinho. Un tema que Luiz Bonfá y Maria Toledo incluyeron en aquel excelente “Braziliana” publicado en 1965. A Luiz Bonfá siempre se le ha considerado uno de los padres de la bossa, junto a Joao Gilberto y Jobim, pero por alguna extraña razón, no suele aparecer con la asiduidad que merece en todas esas recopilaciones de bossa nova que pululan por ahí. Razón de más para reivindicarlo nuevamente desde aquí, junto a la sensual y evocadora María Toledo, que por aquel entonces era su mujer. Un dúo que sin duda estaba a la altura del que formaron Joao y Astrud Gilberto. 

Otros ilustres olvidados que hoy recuperamos en esta selección son Roberto Menescal y Carlo Lyra. Dos auténticos activistas y agitadores de la bossa a comienzos de los 60, que ayudaron a su expansión y difusión. De Roberto Menescal traemos “O Amor Que Acabou”, un corte extraído del LP de 1962 “A Boosa Nova de Roberto Menescal e seu Conjunto”. Y de Carlos Lyra, el clásico Chora tu tristeza publicado en 1959 dentro aquel álbum pionero de la bossa, titulado Bossanova. 

Johnny Alf y Lucio Alves eran músicos bien establecidos en la escena musical carioca a mediados y finales de los 50, y cobijaron bajo su manto a muchos de los grupos e intérpretes que alumbraron la bossanova, constituyendo una valiosa e imprescindible influencia para ellos. Razón de peso, para incluirlos en nuestra sesión con dos temas que se acercan mucho al patrón universal de la bossa: Tudo Que É Preciso y Ah! se eu pudesse. 

Sylvia Telles y Flora Purim, con sus poderosas voces, no siguen el frágil y sensual patrón femenino que definirían Astrud Gilberto, Wanda Sa o incluso María Toledo, pero su acercamiento a la bossa nos dejó temas tan convincentes y embaucadores como Discussao, extraído del album “Amor de gente Moca” publicado en 1959, y Sabe Você incluido en el LP “Flora e m.p.m.” de 1964. 

Alfonso Carlos Santisteban y Quarteto Arpoador quizás sean junto con Flora Purim y Walter Santos los interpretes menos conocidos de la selección, pero Sofisticado (1968) y Moça Flor (1963) nos aportan esa otra vertiente de la bossa, con su frescura bulliciosa, tan característica de los conjuntos brasileños de aquella época. 

Walter Wanderley, Toquinho y Os Ipanemas completan las lista de elegidos para esta playlist de bossa que podríamos titular “Bossa nova para un perezoso atardecer” o “Bossa Nova: una visión diferente" que podéis escuchar en Spotify a través de este enlace:


sábado, 16 de julio de 2016

¡Vuelve Sensaciones sonoras!

Tras un largo período de tiempo en barbecho, retomamos la actividad en Sensaciones sonoras, este añejo blog musical, que inició su intrépida andadura allá por el 2005, justo cuando los alborotados foros musicales comenzaban a decaer y se producía la sorprendente eclosión de eso que llamaron la Blogosfera. 

 

Un momento glorioso, en el que este universo llamado Internet, se vió inundado de multitud de blogs musicales, que abordaban con total desparpajo todo tipo de estilos, géneros y tendencias. Un momento apasionante, en el que la conversación fluía entusiasta por estos variopintos espacios virtuales, en los que todo el mundo parecía querer participar. 

Blogs, multitud de blogs repletos de música donde de repente y sin previo aviso podías toparte con fantásticos discos ocultos, que ya nunca abandonarían tu discoteca. Y justo ése es nuestro objetivo, intentar mostrar un espectro musical diferente, y muy particular, en el que podamos seguir dando rienda suelta a nuestras obsesiones musicales, y quizás ayudaros a descubrir nuevas experiencias sonoras. 

Y para ello, en esta nueva etapa, aprovechando el crecimiento del “streaming musical” en sitios como Spotify y Soundcloud, vamos a intentar centrarnos en presentaros diferentes colecciones musicales en formato de “playilist”, aunque sin olvidarnos de comentar nuestros discos y grupos favoritos.

Aquí estamos de nuevo, con esas melodías de ayer y de hoy, que pululan entre el pop más rabioso y melódico, el soul más emocionado y salvaje, el jazz más groovy e intimista, la bossa más elegante y la electrónica más placentera. Y como el verano aprieta en este lado del hemisferio norte, aquí os dejamos esta deliciosa bossa de Jobim, interpretada por Elis Regina, una de las voces brasileñas más representativas de los 60, que aunque no fue precisamente una entusiasta de la bossa, si nos dejó uno de esos discos que todo amante de la bossa debería tener, el emocionante y tardío Elis & Tom, publicado en 1974.

miércoles, 8 de octubre de 2014

ROCKSTEADY ANTHEMS - Baba Boom Time, Trasure Isle (1966-1968)

Baba Boom Time, treasure isle rocksteady anthems,  es una deliciosa compilación de sinuoso y envolvente rocksteady jamaicano. O lo que es lo mismo, un jugoso ramillete de pegajosos y adictivos temas de ritmos sincopados, y perezosa apariencia, aderezados por unas primorosas armonías vocales, en los que parecen confluir muy bien el contagioso ska, aunque algo desacelerado, con el soul vocal más elegante y embriagador. Un cautivador cóctel musical denominado rocksteady que floreció en Jamaica, tras la irrupción del impetuosos e infeccioso ska, entre los años 1966 y 1968, y que supuso el paso intermedio de la transición del ska hacia el reggae. Un período que muchos críticos musicales catalogan como el más influyente de la música jamaicana y cuya eclosión se produjo alrededor de pequeños sellos independientes locales como Studio One y Treasure Isle, comandados respectivamente por talentosos productores como Clement “Coxsone” Dodd y Duke Reid.

domingo, 28 de septiembre de 2014

MERRYMOUTH – Wenlock Hill (2104) / Folk de múltiples texturas

No sé, quizás fuera la frescura campestre de Without You, con su ascendente ritmo trotón, sus perfectas armonías vocales, su envolvente órgano y esos incisivos fraseos de armónica, la que me hizo detenerme y sumergirme en este fantástico disco de tintes “folkies” y atmósferas otoñales. Porque sin duda, Wenlock Hill de Merrymouth sorprende por su riqueza melódica, su amplitud sonora y su variedad musical, a pesar de su marcada orientación folk.

Y muy probablemente gran parte de su encanto radique ahí, en esas múltiples texturas de tonos acústicos que dan forma a sus crepusculares viñetas, sazonadas por ramalazos vodevilescos, y alguna que otra pincelada psicodélica, que aunque pervierten en cierto modo su pureza folk, enriquecen enormemente el sonido de este disco de sabor añejo, ya de por sí, rico en matices, y en el que nos encontraremos la perfecta confluencia de múltiples instrumentos: guitarras, bajo, piano, hammond, acordeón, violines, cellos, trombones, y trompetas. Un enorme bagaje musical que se disfruta sin fisuras, de principio a fin, gracias a unas composiciones impecables, que conforman un conjunto de emotivas canciones, repletas de certeras melodías, tocadas con la elegancia e instensidad necesarias, e interpretadas por Simon Fowler con su habitual destreza vocal.